Bienvenidos

Les presento un rincon de mi, situaciones que no quiero que se pierdan en el olvido, porque la memoria es fragil y el papel es eterno, papel que en sus letras exhuda fragancias que trascienden espacio y tiempo.

sábado, 29 de octubre de 2011

Midnight cowboys

La luna iba a ser suya, al fin. Despues de años de elucubraciones, planes fallidos, recursos agotados y tiempo invertido. Este plan no iria a fallar. Y como habia sido que no se le hubiese ocurrido antes??....a el!. Que se consideraba tan listo. A tiempo pasado, tiempo pisado, como dice el dicho, mejor que hubiese pasado ahora a no haber ocurrido nunca. Ahora todo estaba listo, los planos, los calculos matematicos de todas esas trayectorias que iba a tener que trazar, de la resistencia del material, acaso aguanta y de las fuerzas necesarias a aplicar. Viendolo ahora terminado, se como se siente el pintor al ver acabada su obra maestra, que de un aletargado suspiro y una alejada contemplacion, se da cuenta de que la cosecha de sus manos posee tan solo una palabra: perfecta.

En una noche bien estrellada, en el que la noche saluda con su fresca belleza, el hombre se dispone con su material preparado, la cuerda dispuesta con el nuedo corredizo necesario, con un extremo en la mano y con el otro amarrado a estaca en el suelo. Se procede a bailar.

Asi el vaquero de medianoche empieza semejante atrapada, echando a girar el lazo y distribuyendo en cada giro la respectiva fuerza que en tanto esfuerzo fue practicada a la perfeccion, haciendo de ese meneo ya no uno mecanico, exhuda arte, tecnica; hasta que al final el lanza la cuerda, hacia esa luna ambiciada, que asomaba un costado de su blanca fragancia, he ahi el secreto: agarrar la luna en su ser mas vacio. Y la cuerda llega! y el lazo se aprieta! y la luna de un tiron se acerca y al fin! Mia!.

Se agarra con la palma de la mano, como un pequeno bumeran de leche. Y al fin es mia!. Disfruto de la euforia, mientras la luna crece en mi mano hasta hacerse pesada, hasta que de verla ya no me interesa, asi que la lanzo. Y vuelve a su lugar. Para que quedarse contemplando y correr el riesgo de morir aplastado por esa luna que en su fenixidad muere, nace, crece y decrece?. La antartica quizas fue alguna vez fue una vieja luna, atrapada por un incauto, que de osar mirar de mas, murio irremediablemente aplastado.

Caminando de vuelta a casa, la rutina no sera la misma. Marte me tienta, con su tilileo me guiña.

viernes, 28 de octubre de 2011

Distancias

¿Que sucede con los amores?, ¿Con los pasos eternos que han dado dos personas luego de haberse separado?. ¿Los tapitaps de los pasos, se sumaran acaso dentro de los ecos del tiempo?. ¿Un segundo sera acaso capaz de devolver aquellos momentos, sera capaz el sueldo darle un regalo a semejante trabajo?. Alguna vez podran aquellos sentimientos resonar? Y volver alguna vez al regazo de los amantes?.
Yo ame, ahora no amo. Simplemente oigo esos tapitaps, esos bushis, esos shuashs, que son el sonido de los pasos, el calor del viento en la cara y la caricia de un aire frio en la mañana.
Alguna vez ame un espejismo, luego ame una meta inalcanzable y finalmente recibi el calor tibio de un carino.
Ellos dos alguna vez se encuentran frente a frente a frente, ella con curiosidad, el con un animo renovado. Ella se agita sobre sus pies, mueve su torso reloj y contrareloj, ansiosa,  lo mira, el le sonrie, es un gesto alegre a pesar de que no tenga risa, porque la cara le produce calor, un regalo de vuelta. La sabana tendida en el piso, nos parece que se ha pintado de cebra, como si al avanzar en cada raya las distancias se fuesen quebrando. Pensar que la calle es lo que nos separa, pero las distancias estaban quebradas desde antes, desde el momento en que esas dos miradas se cruzaron, los ojos de ella miraron a los de el y se volvieron tibios, asi ellos dos pasaron las barreras y se encontraron en el medio de la calle, rieron, porque les parecio estupido haber terminado en la mitad, rieron, porque no sabian hacia donde ir, si hacia el lado de ella o hacia el lado de el. La bocina del auto tomo la decision, el camino que tomaron ya no importaba, solo importaba ese momento en que salieron tomados de la mano, porque el camino al que se habian dirigido era uno totalmente nuevo. Asi la tarde se volvio extasis, porque ya todo el fondo se fundio en uno y lo unico que quedaba era ese objeto hermoso al frente de uno: el otro. Él pensaba que el beso era el culmine de todo, ella sabia que solamente debia de dejarse llevar, sentir lo que sentia en aquel momento. Cuando sus labios se tocaron, él supo una nueva realidad: La vida sigue mas alla de aquellos actos culmines, el beso no los cambiaba, solo derretia una capa de hielo sobre aque bello cerezo que besaba en frente y dejaba ver una pequeña rama nueva. Por mas que las cosas no cambiasen, si seguian siendo como habian sido hasta ese momento, las cosas estaban perfectas, -que emoción- él pensaba- es como ella dice, hay que dejarse llevar por las emociones, son lo mas verdadero que tenemos nosotros los humanos. Ella sentia que estaba un poco mas cerca de el, que sus sentimientos eran capaces de transmutarse en aquella sorpresa, que el acercamiento de ambos, el roce de los labios, el tocar de sus lenguas, las caricias que solo los intimos se dan, que ahora ella tenia en sus manos un pecho ajeno, tenia las llaves de sus sentimientos tenia la dichosa entregada labor de cultivar aque arbol que se le habia dado entre sus manos, eso le daba derechos y deberes sobre el. Lo queria, y lo unico que esperaba de el, era que su respiracion siempre fuera capaz de rozar su cara, que cada hoja que pisara, cada tristeza que pasara, cada pena que llorara, cada risa, cada inicio y cada termino, fuera capaz el de mostrarlo a ella. A el le habian hablado mucho sobre el proyectarse, sobre el elegir a un alguien, elegir el camino, llegar a una meta. Habia pasado una vida comprandose ese cuento, de que quien no tiene un fin en la vida, no va a llegar a ser nadie, en aquel momento no le importaba, porque sabia que en ese momento ella no era una meta, no era un deseo, ella era un camino  y estaba dichoso de recorrelo junto a ella.
Se funden las distancias. En un ocaso naranjo, sobre el pasto de una plaza, ambos tomados de la mano y intentando saborear ese restito de momento que todavia les quedaba pegado en los dientes. El sabor ya acabo, se miran dan media vuelta y se van, renovados.

domingo, 16 de octubre de 2011

Nuevamente


Nuevamente  el ocaso cae y el día se rompe. Así como se ha robado la luz, la noche se ha robado también mi voz, dejándome  de espalda a mi cama, viendo al vacío dentro de mis propios ojos, con una mirada que simula ver el techo, como el mentiroso más grande, que no hace más que verse a sí mismo. Me detengo así, pensando,  escuchando el sonido del silencio, en el que me doy cuenta de que nunca nada calla y que, al momento en que parece apagarse todo  alrededor mío,  es mi propio motor interior el que  empieza a resonar en mis tímpanos, con un zumbido que a veces es molesto. Y así, noto que el silencio no es la ausencia de ruido, silencio es un ruido que se niega a sí mismo, es un hablar con sabor a callado, es la ilusión de creer que nada resuena alrededor nuestro. Es en el momento en que dejamos de prestar atención a los murmullos externos a nosotros y empezamos a mirar los pensamientos propios. Voy cayendo en cuenta de que el silencio es el que comienza a aparecer. Y así, la fantasía estructurada cae.  Con el volar de estos pequeños demonios, surcando inocentemente, inconscientemente, en  el éter en el que viven vagando, la noche transcurre a un tiempo dispar, en el que la relatividad del segundo hace que la longitud de mis momentos  se establezca según como estos diablillos cruzan por mi cabeza impulsados por un viento curioso, cuyo nacer no tiene procedencia, y que mece mis hojas a momentos distintos.
 Y jugamos a la pinta, esos pensamientos y yo. Corro, corro, corro y a veces ni los alcanzo, a esos espejismos más allá del asfalto, hasta que al fin digo: Pinta! Y otro de estos chiquillos me alcanza. Y jugamos, hasta que la noche se vuelve adulta, hasta que lo real se pinta de imágenes. Curiosos estos magos que trascienden las ideas, como me seducen y se vuelven lentamente en imágenes reales, disfrazándose de mundo y como Circe, me van llevando de la mano hacia el mundo en el que habita mi verdadero yo, en donde tal como en la locura, debo perder la conciencia para entrar, y bajo el telón sombrío, mi mente vuelve a zumbar, pero esta vez ya no soy precisamente yo.