Jamas he salido, grita el sentimiento, jamas he vivido, reclama el alma. Gritaaaaaa! Puaaaj! Y ecos! Y resuenan! Y los gritos CHOCAN! Y rompen mis vidrios, y todo es un desparramo de trizas, y el alma se muele y la cascara se hace jirones! El departamento de horrores ha sido convocado y los jinetes del apocalipsis han partido su galope. No hay horror mas grande que el sentimeinto contenido, inexpresable, innombrable, que acumula un recelo y un odio de años. El presente se vuelve dificil de entender asi, entre gases venenosos de un pasado que ya no es hoy. Una vez le dije a mi madre que dentro de mi habitaba un mounstro, el monstruo del autodesprecio, del verse a jirones, del fluorescente que tililea. Mejor seria que explotara y se fundiera en la nada. Los tibios son los que mas sufren, no tienen la fuerza para saltar al techo, ni la valentia de dejarse caer al suelo. Soy un tibio. Por ahora
Es un lugar en donde puedo liberar muchas de las ideas que tengo en la cabeza, desconflictar ideas. Estan son parte de mi pero no me describen, asi que no me tomen tan en serio.
Bienvenidos
Les presento un rincon de mi, situaciones que no quiero que se pierdan en el olvido, porque la memoria es fragil y el papel es eterno, papel que en sus letras exhuda fragancias que trascienden espacio y tiempo.
viernes, 27 de abril de 2012
Confianza
Uno pensaría a simple vista que ahí hay concha, que eso es una estatua dejada en el fondo del mar, que es como todas las cosas en el fondo del oceano, pero esas figuras esconden un secreto, porque se ven patitas y antenas y danzarin sale un bichito, sale dentro del caparazon un cangrejito, cangrejo ermitaño le llaman, no entiendo lo paradojico del nombre, porque uno normalmente asocia a los ermitaños con los enajenados... los necesitados de soledad, de dejar de lado la compañia y la confianza de los otros, el contacto humano, los imperiosos de irse a vivir alejados de todo. Este cangrejito ermitaño es particular, tiene la costumbre de elegir su casa en caparazones ajenas, asi como los gitanos cambian de casa. Y asi vive su vida, viajando de casa en casa. Creo que hay pocas entregas tan grandes como dejarse caer en el abismo de un otro. Y el cangrejo se entrega a la confianza de este, con la mayor de las confianzas: la de su integridad, su vida. El vivir en la casa de otro es dejar resonar un instrumento ajeno en la orquesta propia, es aceptar su vida y escribir el propio libro de historias con dos almas trabajando de manera conjunta. De ermitaño no tiene mucho este cangrejito, y ha decidido visitar mi estatua, la que pronto mudare. Y el vivira en mi recuerdo pasado y le doy las gracias por ser eco de mi anterior gloria. Cangrejito no tan cangrejo, ermitaño de fantasía, mi casa es tuya por hoydia, tiñe mis paredes de verde y lanza tu excremento a las murallas, raya de grafittis con tus orines, eso si sacame de casa los olores. La fiesta comienza temprano.
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