Bienvenidos

Les presento un rincon de mi, situaciones que no quiero que se pierdan en el olvido, porque la memoria es fragil y el papel es eterno, papel que en sus letras exhuda fragancias que trascienden espacio y tiempo.

jueves, 26 de diciembre de 2013

El libro tras tus pestañas

Salimos esa tarde a comer pizzas, o sea, no precisamente a comer pizzas, la idea era............no habia idea, solo tenia el dato de este local, el ciudadano.
Pedimos un asiento cerca de la ventana, veníamos por el camino hablando leseras... de esas que son importantes, porque dan el paso a poder hablarlo todo.
Antes de probar siquiera un trozo, le habia robado un beso. Probar el sabor a pizza de segunda mano, que ingeniosa idea para hacerlo.
Estuvimos probando de nuestros labios un buen rato, su lengua que la ultima vez era acelerada, se desaceleró. Y yo que probaba experimentar en el mundo del beso, tuve una premiada recompensa al besarla con paciencia. Comimos... y nos mirábamos, como si en una mirada se dijera todo.
Y de pronto... su cara cambió, y yo feliz.¿ Quien era ella, la de la otra mirada?. Su cara me era conocida, como si me recordara a viejos espiritus de otras vidas.
Salimos, en medio de un pasaje nos besamos, era nuevamente esa otra, mi rostro amado.
-"Tienes otro rostro, es como si fueses otra persona"- dije
-"Eso es cuando mis defensas bajan"- murmuró
Nos mirábamos
"Me gustaría ponerle subtitulos a tus ojos"- le murmuré
"¿Aun no puedes leer en ellos?"- mencionó
Nos seguimos besando
Pasaron por delante muchos minutos, numerosas visitas, público...y reímos. Nos quitaron el auto del que nos apoyabamos al besar.
Llamó su papá... retrasó su partida. Le debo de gustar mucho.
"Debo decirte que esta fué la mejor parte de la noche. Lo de antes estuvo bien, pero esta parte es la mejor.... es... como decirlo... íntimo."- le susurré
La miré.
"Parece que ahora si que estas leyendo mis ojos".

martes, 29 de mayo de 2012

No quiero olvidar

Y no quiero olvidar! Son todos una miriada de recuerdos, son imagenes, de recuerdos de sonidos, de recuerdos de , de recuerdos de emociones, recuerdos de piel, de estallidos felices, de miradas calidas, de adioses potentes, de murmullos suaves, de silencios que dicen mucho y de voces que no dicen nada.
Y lo que alguna vez fue nuestro, de ti, numerosos otros, esos tesoros que nos corresponden a nosotros por derecho, esos momentos tan nuestros. Borrados. Y la vida no tiene buzon de reclamos. Menos mi cabeza. Espero que en este par que sumamos nosotros, no olvides no olvidarme.

Silencios


Y caia la noche y nosotros dos recostados. La punta de tu pelo saludaba mi boca, y yo de a pequeños besos abanzaba por su paso. Era el mono invertido... partiendo por las ramas hasta llegar a tus raices. Y mi nariz se hundio de lleno en tu jungla, antes que mis labios dieran dieran de lleno con tu cabeza topando con un beso .
Me diste la cara y  dijiste:"Hay silencios que son mejores preservarlos". Yo me rei de tu contradiccion, acababas de asesinar un silencio. "No seas ridicula-argui- Si estamos bien asi, hablando".
Y no me dijiste que tu eras la unica excepcion a la regla, que  contigo las bocas calladas eran las mejores. Que tu eras el silencio. Y yo con mi gran frase, lo habia arruinado todo. Y se tiñó de tension ese armonico hilo. Y la cuerda tenso hasta que quebro con un agonico sonido, te diste vuelta, dejandome de nuevo con tu pelo.
"Dejame preservar este silencio"- dije yo.
Pero ya las palabras no tenian ya ese encanto.
Y miraste la muralla." Porque tienes que arruinarlo- puse mis palabras en tu pensamiento- Le regalaste a la boca el silencio que por derecho le correspondia a mis oidos".
Y te diste vuelta, y robaste a besos aquel silencio guardado por mi boca, el borboton rubí.

Y me dejaste en silencio.

miércoles, 2 de mayo de 2012

Curiosidades

Me parece curioso que este blog posea muchas de sus entradas escritas en momentos en que me siento como la mierda, o bien algo triste, o angustiado, o solo, o desengañado. Por un lado eso no es bueno, porque cuando me releo a veces me envidio, es el estar triste un medio de acercamiento a mi sensibilidad mas absoluta, y pareciera ser, equivocadamente, que es necesario estar triste para escribir maravillas ( o asi almenos yo las veo xD) como las que he llegado a escribir. Eso no es absolutamente cierto, hay veces en que estoy tan desbordadamente contento que me conecto de una manera directa a la escencia de la realidad. Nuevamente leyendome estoy cayendo en cuanta del error: la sensibilidad deberia de tenerse siempre, en el cotidiano y en el exaltado. Bueno, no me ire por las ramas con esto ultimo, volviendo a lo dicho, debo decir que escribir estando como la mierda es a su vez un fuente infinita de satisfaccion a futuro. Ayer me tope con un cuadernillo de depresion, angustia y penas y lo unico que me quedo por pensar al leer semejante contenido fue: Hoy en dia soy mas feliz que nunca en mi vida.  Y tal como lo mencione, refiriendome a los estados de animo exacerbados, me llene de una sensibilidad increible. Fui capaz de impresionar a una persona al menos, sentia que cada parte de mi emocion era capaz de tocar una capa sensible de su ser y en si la describi como a mi me decia que era, un gato ( No se entendera este ultimo punto para quien no conoce, pero en resumidas cuentas, le dije que era un gato y asi se identificaba ella misma).
Bueno, en verda era mas que nada eso lo que queria decir, porque no tenia otra idea en la cabeza, lo unico con lo que me gustaría terminar, citando a este gatito mencionado aneriormente: " Si es tu amiga, solamente abrazala y dile que la quieres mucho.". Fin

viernes, 27 de abril de 2012

Jamas he salido

Jamas he salido, grita el sentimiento, jamas he vivido, reclama el alma. Gritaaaaaa! Puaaaj! Y ecos! Y resuenan! Y los gritos CHOCAN! Y rompen mis vidrios, y todo es un desparramo de trizas, y el alma se muele y la cascara se hace jirones! El departamento de horrores ha sido convocado y los jinetes del apocalipsis han partido su galope. No hay horror mas grande que el sentimeinto contenido, inexpresable, innombrable, que acumula un recelo y un odio de años. El presente se vuelve dificil de entender asi, entre gases venenosos de un pasado que ya no es hoy. Una vez le dije a mi madre que dentro de mi habitaba un mounstro, el monstruo del autodesprecio, del verse a jirones, del fluorescente que tililea. Mejor seria que explotara y se fundiera en la nada. Los tibios son los que mas sufren, no tienen la fuerza para saltar al techo, ni la valentia de dejarse caer al suelo. Soy un tibio. Por ahora

Confianza

Uno pensaría a simple vista que ahí hay concha, que eso es una estatua dejada en el fondo del mar, que es como todas las cosas en el fondo del oceano, pero esas figuras esconden un secreto, porque se ven patitas y antenas y danzarin sale un bichito, sale dentro del caparazon  un cangrejito, cangrejo ermitaño le llaman, no entiendo lo paradojico del nombre, porque uno normalmente asocia a los ermitaños con los enajenados... los necesitados  de soledad, de dejar de lado la compañia y la confianza de los otros, el contacto humano, los imperiosos de irse a vivir alejados de todo. Este cangrejito ermitaño es particular, tiene la costumbre de elegir su casa en caparazones ajenas, asi como los gitanos cambian de casa. Y asi vive su vida, viajando de casa en casa. Creo que hay pocas entregas tan grandes como dejarse caer en el abismo de un otro. Y el cangrejo se entrega a la confianza de este, con la mayor de las confianzas: la de su integridad, su vida. El vivir en la casa de otro es dejar resonar un instrumento ajeno en la orquesta propia, es aceptar su vida y escribir el propio libro de historias con dos almas trabajando de manera conjunta. De ermitaño no tiene mucho este cangrejito, y ha decidido visitar mi estatua, la que pronto mudare. Y el vivira en mi recuerdo pasado y le doy las gracias por ser  eco de mi anterior gloria. Cangrejito no tan cangrejo, ermitaño de fantasía, mi casa es tuya por hoydia, tiñe mis paredes de verde y lanza tu excremento a las murallas, raya de grafittis con tus orines, eso si sacame de casa los olores. La fiesta comienza temprano.

martes, 3 de enero de 2012

Hacerlo con otra letra

Es una historia como muchas historias que se ven bajo el cielo de Santiago, en donde hay una chica, la cual puede ser una chica como tú o como cualquiera, y hay también un chico, uno de esos que se ven en la esquina, es decir, una trama de gente común y corriente, con aventuras que alguna vez tú o yo nos podríamos ver envueltos, cosas clásicas de cada uno viviendo y sobreviviendo en esta dulce ciudad. Recuerdo que era mediodía, en una mañana fresca de Agosto y yo iba camino a mi sala de clases, ellos aparecieron como un par de siluetas difusas, un par de hormigas inquietas, fue al estar a menos de 50 metros de la pareja cuando realmente los vi. Ella de brazos abiertos, manos en la cintura, de maneras impacientes y de rostro duro, él, mas alto que ella, agachado para hablar. Entre ambos se increpaban. No les diré, fiel público, de que esta era la primera pelea de parejas que alguna vez había visto, sería muy hipócrita afirmarlo después de vivir con padres que llevan más de veinticinco años de casados, pero entonces si me preguntan que me llamo la atención de esta pelea en específico por sobre la multitud de otras peleas que alguna vez pasaron por mis ojos y dijeron simplemente adiós, les seré honesto, fue un simple instinto de vieja de barrio, de escuchar un par de gritos y querer saber que pasaba allí, de darle un poco de intriga a una mañana que aparentemente se vaticinaba tranquila y silenciosa, también supongo que fue también por el simple jugar, ese jugar que transforma el lenguaje de los cuerpos que poseemos todos y que se hace imprescindible para un observador de la distancia, como yo, y poder, tal como el alquimista, mago capaz de transmutar la sustancias, transmutar aquellos movimientos y vociferaciones  en palabras y significados. A medida que me iba acercando iba viendo como se desenvolvía semejante espectáculo, un vozarrón agitado promulgaba él, repartiendo sus  brazos agitadamente, maestro de orquesta de una sinfonía invisible, con una mirada de matar y de muerte. Ella no se quedaba atrás, en los momentos en que el atacaba, ella replegaba su cadera y tronco hacia atrás, como luchando contra el viento y apenas el cerraba la boca, ella respondía, ella era el mar y sus olas chocaban y se replegaban, chocaban y se replegaban, en un cíclico silencio y repuesta-ataque. Hasta que ese festín de caras rojas llega a un punto culmine, el dice algo, su rostro se congela, se da media vuelta y se va, dejándome mirando la distancia que se crea entre ellos a medida en que él cruza aquella calle y sigue por la otra vereda. Ella se queda parada, expectante, de brazos cruzados y mirada desafiante, tan desafiante como la que él puso al abandonar la escena y caminar lejos. Quizás ella esperaba que el volviera, no lo sé, lo único que sé es que su mirada quemaba, que al ocurrírseme al pasar por su lado y mirarla directamente a la cara, mis pupilas recibieron una respuesta que hizo que estas últimas quisieran escapar como hombre frente a la muerte, recibí al mirarla un mensaje que me decía: “Yo no estoy aquí para ser tu show, esfúmate. Si se te ocurre seguir mirando te mascare la cuencas hasta dejarte ciego”.
Mis ojos tienen un temperamento mas de curioso que de cauto, así que apenas deje de sentir ese mirar penetrante en mi nuca, ellos volvieron al acecho, pillando en cambio en aquella mujer no una mirada de expectancia sino de decisión, habiéndose él alejado media cuadra, al no haber ella recibido la respuesta que esperaba, ella, decidida, arrancó. No de él, hacia él. Y en cada paso el piso se quebraba, en su agitado caminar parecía que la rotación del planeta se subyugaba al movimiento de esas piernas, y el mundo giró más acelerado, tanto, tanto, que el mismo tiempo tuvo que correr más rápido para poder alcanzarlo. Porque no parecían ni diez segundos los que habían pasado cuando ella, una cuadra y media caminada, lo logró alcanzar y se plantó firme detrás de él, y se anunció con lo que parecía un grito, digamos que a la distancia la oreja no funciona tan bien a sí que no podría llegar a aseverarlo tan bien. Ellos no estaban cerca mío, estaban a media cuadra de distancia, y aun así los veía, los buscaba y anhelaba, porque yo sabía bien que esa pelea con ese nivel de intensidad solo se daba porque el amor que alguna vez existió entre ellos fue fuerte, imponente y demoledor, porque a mayor la rabia sentida por las cosas hechas por el otro, a mayor sentimiento de dolor por el daño hecho y dicho, es mayor el sentido de posesión  y deseo del uno sobre el otro (Claro que a pesar de que el amor se exprese de diferentes maneras, no por eso el deseo posesivo deja de ser una de ellas). No por algo hay amores que terminan en muerte, porque hay pasiones que se llevan a niveles tan intensos, que después de acabados lo único que anhelamos es el volver atrás, a aquellos momentos en que la sincronía de los bailes es perfecta, a aquel momento en que el bailar para el otro es el bailar para uno, porque dos son uno y esa ecuación ni Hawkins la entiende, el danzar que una vez acabado, acaba también con la misma vida, y con ello, ambas vidas que alguna vez fue una, el femicida no es un homicida, es un suicida, se mata a ambos.
 Era una vez el amor, era una vez el uno compartido, era una vez la dicha, el gozo y el baile sincrónico. Erase una vez el pájaro infinito. El amor vuela hasta que se le gastan las alas, cayendo con un dolor eterno hacia el suelo, e incluso aquí, en la impotencia, con las alas rotas, los seres agitan sus brazos desenfrenadamente esperando volver a volar, hay unos que las siguen agitando  agotándose hasta la misma muerte, sin saber que es necesario dejar de agitarse para que sus alas sanen. Hay otros que se dedican romper las alas del otro, porque no pueden soportar la visión de la propia felicidad que se perdió en el volar ajeno (Como dice por allí el dicho, hay quienes que para ser más altos que sus pares, se dedican a cortarle las cabezas), hay unos que toman alas prestadas y las usan, hasta gastar las alas de esos otros pajarillos otros y para así volver a caer, pero esta vez trayendo a alguien consigo.
Y así vi, en ellos, al amor que alguna vez se tuvieron y al encontrarse en un campo de batalla tan épico como este, sabía que este desenlace iba a ser el definitivo, aquí se peleaba la última batalla y ambos samuráis desenvainarían sus mejores katanas, no me iría a decepcionar. Ambos comenzaron una batalla de vozarrones, el mismo agitar púlpico de brazos, las idas y venidas de las caras, se encaraban mutuamente, danzaban descoordinados, cuando se lanzaban increpaciones uno al otro, el que recibía el mensaje era siempre a brazos cruzados, como desconfiando del mensaje del otro y yo me decía Oh No!, ¿Por qué a brazos cruzados?, ¿Por qué a la defensiva?, se aman ustedes y no se permiten escucharse, como pueden permitirse ensuciar y romper a pedazos algo que fue tan bonito, y así siguió un rato,  grito a grito, un mover de brazos, un golpear que no es físico, pero que hubiera hecho retroceder hasta el mismísimo Mike Tyson, es una pelea de sumos. Y yo seguía caminando por mi pasillo, viéndolos, mi mundo era su mundo y así se me iba la vida en esa mañana.
[[Hasta que súbitamente, sus gritos se van acallando, los silencios se van haciendo más largos y las voces se van haciendo mas reposadas, con ello también las miradas se van haciendo mas profundas, algo en la mirada de él cambia, la de ella aun se ofende, enoja y teme, pero ahora se silencia, el dialogo de ojos se va haciendo mas profundos, los ojos de él se tranquilizan y a la vez van tomando mas y mas decisión, los de ella esperan un ataque, como los de una cobra con miedo, enrollados, esperando la mas mínima hostilidad para lanzar su ponzoñoso veneno. Pero el ataque de él la desarma, porque en menos tiempo de lo que uno tarda en decir sopa, él le roba un beso, ella crispa su cara, hace un espasmo que confunde, mueve los brazos para sacárselo de encima, pero al momento de tocarlo la alquimia hace su efecto y ella deja rendir los brazos, para luego abrazarlo y devolver el ataque con más pasión. Y en esa magia del beso mi mirada se pierde]].
Al final, el espectáculo es interrumpido en mí avanzar, por unos helechos que se interponen entre ellos y yo, y reflexiono sobre aquel par de pajaritos, esperando que alguna vez el contenido entre [[corchetes]] se haga realidad, porque los perdí estando ellos todavía peleando. En el fondo soy un romántico y me entristece ver caer del cielo un par de colibrís con alas rotas.